Lo primero que aconsejo en mi consulta, antes de empezar una dieta, una depuración del organismo o un cambio del estilo de vida, es pensar en un concepto simple pero profundo:

La felicidad y el equilibrio se pueden lograr cuando lo que sientes, lo que se dices y lo que crees están en armonía entre sí.

Para conseguirlo hay que conectar con los cuerpos y ser capaces de estimularlos y cuidarlos… ¿de qué hablo?

La Bioenergética, una disciplina que estudia la complejidad del cuerpo humano en todas sus dimensiones, enseña que cualquier persona está en realidad formada por cuerpos diferentes: uno físico, uno energético, uno emocional y uno mental. No son todos visibles, pero podemos percibirlos y aprender a reconocerlos. Para conseguir un buen estado de salud, es esencial cuidar de cada uno de ellos.
A través de este artículo, quiero ayudarte a diferenciarlos entre sí, a conocer las principales formas de tratarlos y a poner todo esto en práctica en la vida cotidiana.

Cuerpo físico

El cuerpo físico lo percibes con facilidad, ya que puedes verlo todos los días. Es la base de todos los tratamientos y, normalmente, el primero que se suele tratar para lograr un mejor estado de salud; para hacer esto puedes mejorar tu dieta, hacer deporte, depurar tu cuerpo de forma natural, tomar algún suplemento (vitaminas, minerales, ingredientes activos de las hierbas medicinales, antioxidantes, ….) o, en ciertos casos, algún medicamento, bajo prescripción y por períodos cortos de tiempo.

Cuerpo energético

Se encuentra más en profundidad y consta de los meridianos energéticos, los canales indispensables para la correcta circulación de la energía; es un cuerpo que no puedes ver, pero que sin duda mencionas a menudo: “Estoy agotado, sin energía”, “Necesito un impulso de energía”, “Esta mañana me desperté lleno de energía” … ¿a qué energía te refieres? ¿Quizá a la del cuerpo energético?
Sé que imaginar los meridianos energéticos dentro de tu cuerpo al principio no es una cosa simple, pero piensa en esto: los vasos sanguíneos son canales donde pasa la sangre, ¿verdad? Pues en los meridianos, otros tipos de canales, pasa la energía… nada más simple. Tienen el mismo camino, pasan por todo el cuerpo y ya tenemos imágenes como esta que nos pueden ayudar a entenderlo mejor.

Hoy en día existen muchas técnicas que puedes utilizar para percibir y cuidar este cuerpo: acupuntura, reflexología podal, técnicas de respiración, medicina ayurvédica, yoga, reiki y muchos más. Si aún no lo has hecho, te recomiendo que pruebes algo … experimenta, perfecciona tus sensaciones y siente la energía fluir dentro de ti. Para un concepto tan delicado, la experiencia es mucho más útil que tantas palabras.

Cuerpo emocional

El cuerpo emocional normalmente empezamos a notarlo más durante la adolescencia, cuando de repente sentimos fuertes emociones e impulsos. De hecho, es durante esta delicada fase de la vida cuando se verifican cambios importantes en la corteza prefrontal (sede de procesos afectivos y emocionales) y, en consecuencia, en el cuerpo emocional.
Está constantemente estimulado por los cinco sentidos … gracias a un perfume que te lleva a la infancia, a una canción que expresa tus sentimientos, a una foto que te recuerda un momento agradable … ¡sientes emociones todo el día!
Incluso la sensación de libertad, la necesidad de explorar, el deseo de expresarse, todas las formas de arte hechas por ti (cocinar, escribir, cantar, jugar, dibujar, amar, …) son manifestaciones de este cuerpo. Desafortunadamente, muchas personas con el tiempo olvidan la importancia de las emociones, no las escuchan, las subestiman o, peor aún, tratan de alejarlas… perdiendo lo mejor de la vida.
Para “comunicar” con este cuerpo, utiliza un lenguaje no verbal … con las palabras no lo lograría, necesita que te expreses: ¡cocina un pastel para una persona especial, escribe una carta a un amigo, canta una canción bajo la ducha, viaja, diviértete!

Cuerpo mental

Y finalmente el cuerpo mental, estrechamente relacionado con todos los demás y que nos hace sentir “animales racionales”.
Es importante que puedas estimularlo continuamente con actividades intelectuales, relaciones sociales, meditación, y todo lo que puede ayudar a mantener este cuerpo “joven” y elástico. Además, tu salud está relacionada con tu capacidad para mantener tu mente libre de preocupaciones y estrés y, al mismo tiempo, flexible frente a los cambios inevitables de la vida.

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