¿Por qué y cómo hemos llegado a hablar de comida saludable y comida no saludable? ¿Hace años este próblema existía?
La vida moderna, la pereza (o la falta de tiempo) en cocinar y dedicar tiempo en preparar platos caseros, la innovación, las modas, el acostumbrarse a los restaurantes o a la comida hecha… nos han llevado a un cambio radical en nuestra alimentación y, sin darnos cuenta, nos hemos rodeados de “alimentos” refinados, empaquetados, congelados, llenos de sustancias no naturales (conservantes, colorantes, grasas saturadas, edulcorantes, pesticidas…) y pobres en nutrientes (fibras, proteinas, vitaminas, minerales, antioxidantes…).
En resumen: ¿tiene sentido comer una fruta sin vitaminas, antioxidantes, minerales… que tendría que contener de forma natural? ¿Qué estamos comiendo?

A pesar de todo esto… ¡nosotros podemos y tenemos que elegir qué comer para acercarnos lo más posible a una alimentación saludable!

¿Qué es una alimentación saludable?

Una alimentación saludable es una alimentación que consiste en el consumo de alimentos lo más naturales posibles (no procesados), de procedencia local, de temporada, cocinados sin perder las propiedades, bien masticados y en porciones adeguadas.

A menudo la gente piensa que alimentación saludable sea sinónimo de alimentación cara… pero eso no es cierto. Está claro que la calidad tiene su precio (como puede tenerlo un vestido de calidad, un móvil de calidad…) pero no hay que generalizarlo todo, sino aprender a utilizar los alimentos básicos de la alimentación: harinas, huevos, patatas, cereales, legumbres, frutas… ¡no hablamos de productos caros! Cocinar es crear… y alimentarse de una forma saludable es cocinar de una forma simple y utilizando pocos ingredientes.

Se trata de encontrar un equilibrio en la alimentación respectando el cuerpo, probando nuevos sabores, difrutando del momento y compartiendo todo esto con los demás, la familia, los niños.

Cinco reglas para llevar una dieta saludable

Cambiar los hábitos alimentarios necesita constancia y mucha curiosidad… ya que descubrirás nuevos sabores y necesitarás tiempo para acostumbrarte a nuevos alimentos. Tampoco hay que volverse muy radical, sino tomar el tiempo necesario e ir poco a poco… es normal que al principio las cosas no saldrán perfectas, pero no hay que dejar de intentarlo…al final el objetivo es estar bien y ganar salud.

1.HAZ LA COMPRA CON TRANQUILIDAD

Provisto de una lista de la compra (pensadas para tus próximos platos y recetas) y dedicando tiempo a leer las etiquetas. Es probable que con el tiempo, para encontrar alimentos frescos y de temporada, volverás a comprar en pequeñas tiendas, panaderías, carnicerías… y reducirás tus visitas en los grandes supermercados.
Hacer la compra no tiene que ser algo hecho con prisa, llenando el carro sólo para volver a casa con cajas de comida precocida, refinada, completamente vacía en nutrientes…
¿Esa de verdad va a ser tu comida y la de tu familia?

dieta saludable

2.PRESTA ATENCIÓN A LOS ALIÑOS DE TUS PLATOS

Ya que son la base para unos platos saludables. Elimina todos los aliños “indeseados” (azúcar blanco, margarinas, nata, bechamel, sal blanco, cubitos de caldo industriales, vinagres industriales, aceites refinados e hidrolizados…) y empieza a no comprarlos más. Dedica una mañana o una tarde para buscar “nuevos” aliños en supermercados biológios o herbolarios especializados: azucar integral, estevia en hojas, concentrado de manzana, sirope de agave, sirope de arroz, sal integral o sal de himalaya, natas vegetales, gomasio, miso, salsa de soja, aceite extra virgen de oliva u otros aceites vegetales no tratados (ej. el de coco para cocinar), vinagre de arroz, vinagre de humeboshi, vinagres de manzana o de uva biológicos
Y leer muy bien las etiquetas, ya que el azucar blanco, la sal blanca u otros ingredientes indeseados se encuentran escondidos en muchos tipos de alimentos: fiambres, pan, aceitunas, verduras enlatadas, salsas para pasta, mermeladas, zumos de fruta, pasteles, referescos…
En poco tiempo, sólo con este cambio, notarás mejorías en tu salud (ej. menor retención de líquidos, gases intestinales, acidez gástrica, sensación de pesadez…).

3.ORGANIZA MUY BIEN TU DESPENSA Y NEVERA

Conserva todo lo que puedes en frascos de vidrio (cereles, legumbres, semillas, frutos secos…), separa los alimentos salados de los dulces, revisa las caducidades y manten una buena limpieza.

En la nevera separa los huevos, la fruta y la verdura (utiliza los compartimentos) y pon los alimentos más frescos (pescado, carne…) en la zona inferior y los envasados o cocinados en la zona superior (para evitar posibles contaminaciones).

4.DEDICA TIEMPO A COCINAR, AUNQUE SEA DE UNA FORMA SIMPLE

No hace falta cocinar platos muy elaborados o utilizando recetas muy complicadas… si te organizas bien, puedes cocinar para varios días preparando más cantidad. Por ejemplo, puedes preparar unas verduras y unos cereales (mijo, arroz, quinoa…) y mezclarlos a tu gusto en cada comida, añadiendo al final carne, queso…lo que te guste. Y en familia, lo mejor sería que cada uno se acostumbrase a cocinar algo… así será más divertido y el trabajo repartido entre todos.

5.COME CON TRANQUILIDAD

Mastica bien, en porciones adeguadas (sin exceder), sin distracciones (televisión, móviles…) y, si es posible, en compañia de la familia o de los amigos.

Para más consejos, puedes leer el artículo “10 CONSEJOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE”

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