Artículo escrito por Inma Sanz, Facilitadora de Estiramientos de Cadenas Musculares

Tu cuerpo, el lugar donde transcurre tu vida. Puedes permitirte escucharlo, respetarlo, cuidarlo?

 

El cuerpo, nuestra materialización en este loco mundo, es el gran olvidado en nuestra cultura donde se alza como un dios el pensamiento. El cuerpo, confrontado ilusoriamente al mundo emocional y sensorial, se nos presenta como el hermano pobre; frente a la mente y sus capacidades, que es el hermano rico. Así se manifiesta y se expresa una dualidad, una causa de sufrimiento importante.

Quizás apartamos el cuerpo de nuestra atención porque nos recuerda nuestra fragilidad física, nuestro deterioro imparable y una futura decrepitud y muerte.
Nuestro soporte material es muchas veces maltratado, ejercemos violencia contra él, contra nosotros mismos, cuando descuidamos nuestra comida, nuestro descanso, nuestra actividad física, nuestros zapatos… y otras agresiones más difíciles de detectar. Y muy a menudo olvidamos que requiere de nuestra mirada, atención y cuidado.

Somos lo que somos porque él nos sostiene todos los días, en cualquier situación, a cualquier hora; en demasiados momentos sin vacaciones ni el necesario descanso para su reparación y bienestar óptimo.

Nuestra historia, lo vivido y lo soñado, lo perdido y lo entregado, lo sentido y lo negado, está en nuestro cuerpo.

Podemos permitirnos cuidarlo, escucharlo, amarlo, respetarlo?

En la práctica corporal de Estiramientos de Cadenas trabajamos desde la actitud de permitir, más que de forzar, y poniendo mucha atención en respetar los límites de ese momento de cada persona. Para ello, trabajamos con movimientos lentos, suaves y conscientes que ayudan a la persona a detectar los límites para así poder respetarlos. En este trabajo, menos es más.
Es una práctica humanista, es decir, la técnica se adapta a la persona y no la persona se adapta a las diferentes posiciones propuestas durante la sesión, y si es necesario se buscan las adaptaciones convenientes o se cambia de propuesta.

Elsa Gindler, la profesora de educación física, que en Europa a principios del siglo XX trabajó en el desarrollo de un nuevo concepto del cuerpo humano hasta su muerte en 1961. Gindler, que es la fuente de este trabajo de consciencia corporal, llamó a su propuesta ‘Trabajo con el ser humano’.

Desterramos el esquema competitivo tan presente en nuestra cultura para conectar con los valores del buentrato (una palabra acuñada y un concepto desarrollado por la psicóloga Fina Sanz en su libro con el mismo título), como son el respeto, el cuidado, la escucha sin juicio, entre otros.

Nos proponemos no llegar a ningún lado ni conseguir ningún objetivo, una vez alcanzada la posición técnica de estiramiento, dejamos que el cuerpo entre en un proceso de autorregulación, dejamos que opere la inteligencia innata del cuerpo. Como, dijo la doctora y fisioterapeuta Lily Ehrenfried “nuestro organismo posee una tendencia a poner todo en su lugar cuando se le da la mínima oportunidad”.


Más información sobre los estiramientos de cadenas musculares y la fascia: "ESTIRAMIENTOS DE CADENAS MUSCULARES" y "FASCIA: DESDE LO SUPERFICIAL A LO MÁS PROFUNDO"

 

One thought on “EL CUERPO, MORADA DE NUESTRA BIOGRAFÍA”

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