Artículo escrito por Loreto Colomina Rodriguez

Terapeuta Renacedora


Si bien el hecho de estar bien con nosotros mismos se puede aprender y desarrollar sin ayudas externas, existen  distintas herramientas que nos ayudan en nuestro camino de autoconocimiento y crecimiento personal. Una de ellas es el Eneagrama de la Personalidad, que desde mi experiencia me ha aportado mucha claridad a la hora de entender mi comportamiento ante el mundo.

¿Qué es un Eneagrama de la Personalidad?

La palabra Eneagrama significa en griego “nueve líneas” y describe a grandes rasgos, nueve tipos de personalidad, cada uno con su propio modelo mental. Y este modelo vendría a ser unas gafas a partir del cual filtramos la realidad que es objetiva de forma subjetiva y que determina qué nos mueve a funcionar de una determinada manera. Vendría a ser como un esqueleto psicológico que determina nuestros principales rasgos de carácter, incluyendo nuestros defectos y cualidades, qué deseamos y de qué tenemos miedo, e incluso él porque tropezamos una y otra vez con lo mismo a lo largo de nuestra vida.

Nueve tipos de personalidad

  • El que quiere ser perfecto

De este modo si funcionamos como un Eneatipo 1 (el que quiere ser perfecto) somos personas autoexigentes y críticas, porque tenemos tendencia a sentirnos imperfectos, y dado que la perfección no existe tendemos a frustrarnos con facilidad, tenemos la tendencia a estar convencidos de que nuestra forma de ver las cosas es la única verdadera, e intentamos imponer nuestro punto de vista sobre aquellos que piensan o actúan diferente.

  • El que necesita amor

Podemos actuar como un Eneatipo 2 (el que necesita amor): somos personas que no nos queremos a nosotros mismos, porque pensamos que amarse es un acto egoísta, por lo que priorizamos las necesidades de los demás por encima de las nuestras. Creemos que cuanto más ayudemos a la gente, más nos querrán y más feliz seremos, pero esto nos vuelve dependientes e incapaces de estar en soledad.

  • El que necesita valoración

O bien movernos como un Eneatipo 3 (el que necesita valoración), no nos valoramos a nosotros mismos por lo que es necesario destacar en algún ámbito para que nos tengan en cuenta. Determinamos nuestra valía personal en nuestros triunfos profesionales y en el estatus social alcanzado olvidando quienes somos realmente porque nos creamos una máscara de cara a los demás.

  • El que necesita atención

Si funcionamos como un Eneatipo 4 (el que necesita atención), sentimos un complejo de inferioridad que nos lleva a querer convertirnos en una persona única, especial y diferente y tendemos a compararnos con la gente, considerando que nos falta “algo” para poder ser feliz, y esto nos lleva a la melancolía y a la tristeza, sintiéndonos incomprendidos y con frecuentes altibajos emocionales.

  • El que teme expresar sus sentimientos

Al comportarse como un Eneatipo 5 (el que teme expresar sus sentimientos) somos incapaces de relacionarnos emocionalmente con los demás, por lo que nos mostramos distantes, fríos y reservados, encerrándonos en la soledad y regodeándonos en nuestro mundo racional, teórico e intelectual. Tendemos a acumular información y conocimiento sin sentirnos preparados para pasar a la acción.

  • El que teme tomar decisiones

Si nos conducimos como un Eneatipo 6 (el que teme tomar decisiones) ya que no confiamos en nosotros mismos y nos invade el miedo y la ansiedad por potenciales problemas futuros, viviendo en un permanente estado de alerta. Al sentirnos inseguros por dentro, tendemos a preocuparnos obsesivamente con tomar aquellas decisiones que garanticen la seguridad y certeza de que todo irá bien, y para aplacar nuestras dudas, solemos preguntar a otras personas que hacer o que no hacer.

  • El que teme sufrir

Podemos proceder como un Eneatipo 7 (el que teme sufrir) no soportamos contactar con el vacío y el dolor que hay en lo profundo de nosotros por lo que desarrollamos una personalidad divertida, alegre y positiva, utilizando el sentido del humor como mecanismo de defensa, y buscando el placer a corto plazo. Vivimos en el futuro, siendo muy dispersos y nos cuesta estar presente y concentrarnos.

  • El que quiere tener el control

O bien  actuar como un Eneatipo 8 (el que quiere tener el control) tendemos a tener miedo a que nos hagan daño, y nos protegemos tras una coraza, viviendo siempre a la defensiva y reaccionando agresivamente cuando nos sentimos amenazados. Nos gusta estar al mando de las situaciones, sintiendo que tenemos que proteger nuestra vulnerabilidad, considerando que la mejor defensa es un buen ataque.

  • El que quiere evitar el conflicto

Por último, podemos funcionar como un Eneatipo 9 (el que quiere evitar el conflicto) no sabemos lidiar con el enfado de quienes nos rodean, tendiendo a pasar inadvertido para no molestar a nadie. Nos cuesta mucho decir que “no” a los demás por temor a que se enoje y así para pasar inadvertido escuchamos más que hablamos y nos amoldamos al pensamiento general, resignándonos fácilmente, lo que nos lleva a regodearnos en la apatía, dejadez y pasividad.

Eneagrama de la Personalidad

¿Te sientes identificado con alguno de ellos? Esto es solo una pincelada de lo que esta herramienta de trabajo personal nos indica, si queréis ahondar en el tema os recomiendo un libro muy fácil de leer titulado “Encantado de conocerme” de Borja Vilaseca, en el cual explica más detalladamente todo esto que a grandes rasgos os he explicado. Si lo pensáis bien, el conocer mi tendencia a actuar de una determinada manera no solo me ayuda a mí, sino que el conocer la tendencia a actuar de aquél que está a mi lado, y que me incomoda en ocasiones, me ayuda a ser más comprensiva, más tolerante y en definitiva a estar más en paz conmigo misma.


Para contactar o saber más sobre Loreto Colomina Rodriguez

puedes leer su entrevista

o seguir sus publicaciones en www.reinventarsealos40ytantos.wordpress.com

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