CELULITIS: PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Artículo escrito por Enrica Castellar, farmacéutica y naturópata


La celulitis, ¡para muchas de nosotras una lucha interminable! Lamentablemente, una vez que aparezca no es tan fácil quitársela de encima, pero algo se puede hacer...

La celulitis es una inflamación de los tejidos blandos de la piel, con una degeneración de la microcirculación sanguínea a nivel de la masa adiposa y una retención de líquidos. No llega de repente, sino que pasa por diversas etapas:

  • la primera está constituida por un daño a nivel de las venas, que pierden tonicidad y elasticidad, y por una reducción de la velocidad del flujo sanguíneo, en particular de las extremidades inferiores. Con el tiempo se reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos, permanecen las toxinas y se crea inflamación y edema. Todo esto lleva a la formación de zonas dolorosas y frías y de hoyuelos en la piel (efecto piel de naranja).
  • Si todavía no se hace nada para mejorar el problema, el organismo actúa aislando las zonas alteradas y crea nuevas fibras de colágeno para "encapsularlas" (segunda etapa).
  • En la tercera y última etapa, se forman nódulos fibrosos que se hacen siempre más grandes y acaban doliendo al tacto.

Alimentos y plantas medicinales para celulitis

La alimentación y el utilizo de plantas medicinales pueden ayudar muchísimo, junto con actividad física y mucha determinación.
En la dieta hay que modificar algunas costumbres como:

  1. Aumentar el consumo de líquidos: beber mucha agua poco mineralizada, té, infusiones, zumos naturales y batidos (entre 1 y 2 L al día) para una buena diuresis y una correcta eliminación de las toxinas.
  2. Reducir el consumo de azúcar blanco que contribuye a aumentar la inflamación; mejor utilizar azúcar de rapadura (integral de caña), stevia, melaza de cereal, sirope de arce y jarabe de manzana, todos obtenidos de forma natural y con los minerales y las vitaminas necesarias para el metabolismo del azúcar contenido.
  3. Reducir la sal (cloruro de sodio, que provoca retención de líquidos por el alto contenido de sodio y endurece las estructuras del organismo) y cambiarla con sal marina integral (además de cloruro sódico contiene yodo, magnesio, oligoelementos en general) o incrementar el uso de las especias para aliñar nuestros platos (en este caso: jengibre, hinojo, anís, perejil, salvia, cúrcuma, menta). Además, puedes probar la sal “vegetalizada” (los fermentados miso y tamari) o el gomasio (sal molida con sésamo en la proporción 1/15). Finalmente hay que tener en cuenta la importancia del magnesio, elemento fundamental para regular el equilibrio sodio-potasio y ayudar a eliminar el exceso de sodio a través de los riñones; hay que evitar comer muchas patatas, tomates, berenjenas (demasiado potasio que impide la absorción del magnesio) e incrementar el uso de cereales integrales, leguminosas y verduras (disponen de magnesio suficiente para regular el potasio).
  4. Evitar consumir mucha comida enlatada, embutidos, quesos, comida frita, bebidas, zumos de fruta con azucares añadidos, alcohólicos, chocolate...y leer las etiquetas nutricionales y los ingredientes, descartando las que llevan mucha sal (cloruro de sodio) u otros compuestos como fosfato monosódico, bicarbonato de sodio, glutamato monosódico.
  5. Siempre, en cada comida, vamos a necesitar un alimento proteico para el desarrollo de nuevos tejidos. Las proteinas las encontramos en carne, pescado, huevos, legumbres, leche y derivados, cereales y en el tofu (un derivado de la soja blanca), el seitán (elaborado a partir del gluten de trigo) y el tempeh (elaborado a partir de la fermentación del grano de soja).
  6. Comer mucha fruta y verdura, ricas en vitaminas, sales minerales y fibra, como: naranjas, sandías, uvas, manzanas, kiwis, piñas, pomelos, melones, cerezas, fresas, limones, pepinos, apios, cebollas, puerros, calabacines, esparragos, zanahorias, hinojos.

Entre las plantas medicinales, te aconsejo buscar productos naturales o hierbas para infusiones entre:

  • Cola de caballo (Equisetum arvense): potente diurético, se utiliza para retención de líquidos, osteoporosis, hemorroides, cistitis, cálculos renales,... y como remineralizante.
  • Abedul (Bétula alba): diurético, ideal para celulitis, enfermedades de las vías urinarias, es antiedematosa y diaforética.
  • Fucus (Fucus vesiculosus): es un alga marina rica en aminoácidos, vitaminas, minerales y oligoelementos. Posee yodo, cuyo efecto sobre el metabolismo lo hace recomendable en tratamientos de celulitis. Activa el metabolismo de las células y así ayuda a eliminar los elementos tóxicos acumulados.
  • Centella asiática (Hidrocotile asiatica): actúa protegiendo el tejido vascular. Estimula la biosíntesis del colágeno.
  • Romero (Rosmarinus officinalis): antiinflamatorio.
  • Ginkgo (Ginkgo biloba): posee una alta concentración de sustancias antioxidantes y estimulantes de la circulación.
  • Rusco (Ruscus aculeatus): en su raíz se concentra un principio activo, la ruscogenina, que posee acción venotónica, activa la microcirculación y facilita el drenaje linfático y circulatorio.